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lunes, 8 de agosto de 2011

Leyenda del Garajonay

El Garajonay es el pico más alto de la Gomera con 1487 metros, y se encuentra dentro de una zona protegida.






Recibe su nombre a una leyenda y que cuenta lo siguiente:

"Dicen los mayores que en los profundos barrancos es posible escuchar aún el eco del último de los suspiros de los dos enamorados que antaño sellaron su unión en la infranqueable frontera de la vida y de la muerte.
 
Gara era la princesa de Agulo, el lugar del Agua y Jonay, era el hijo del Mencey tinerfeño de Adeje, que procedía del fuego.

En la noche de las hogueras, y con motivo de las fiestas de la recolección, Gara y Jonay se conocieron, sintieron como un amor puro y nuevo florecía en sus cuerpos y les atravesaba el corazón. 
Para Gara, el fuego le había señalado que después de cuatro lunas el amor le llegaría por mar, así fue, pero después de conocer a Jonay, el humo y otros signos señalaban que lo que parecía un hermoso amor, a los ojos de los profanos no traería más que desgracia a la isla, así que la familia de la hermosa aborigen no podría permitir un riesgo así, aunque ellos significara romperle el corazón. Además su padre también tenía otros planes de boda para ella, por lo que el destino estaba marcado.

Tras volver a Tenerife, Jonay sintió como la pena le encharcaba el alma, así que decidió regresar en secreto a La Gomera, pero esta vez lo haría nadando, si su amor era auténtico, sus brazos podrían vencer cual tormenta o peligrosa corriente... Tal vez los nobles y sabios gomeros recapacitarían bendiciendo la unión, pero el inamovible rechazo de los padres se mantenía imperturbable.

Los enamorados querían tocar el cielo, alcanzar la cima de la isla que Gara tan bien conocía, sellar su amor en aquel espacio mágico, en la roca sagrada, rodeados de estrellas... así su amor sería eterno. Una vez en la cima, la princesa consultó a los oráculos y una vez más le advirtieron que en la tierra su amor jamás podría prosperar. Una mirada entre ambos fue suficiente, ocurrió la esperada unión de sus cuerpos, con ternura y pasión, con caricias jamás soñadas, y después de un beso y una sonrisa cómplice, cayeron danzando al vacío, ya no habría desgracias y así confirmarían que el amor perviviría más allá de su cuerpos."

jueves, 9 de junio de 2011

El árbol de Garoé

El árbol de Garoé era un árbol adorado por los Bimbaches, los aborígenes que habitaban en la isla del Hierro, el cual cuenta con una famosa leyenda del archipilélago que, a causa de ella, hoy forma parte del reclamo turístico de la isla.

Dicha leyenda cuenta, que; el árbol Garoé, tenía la propiedad de recoger el agua de la lluvia y por ello los aborígenes lo adoraban. A la llegada de los españoles, los Bimbaches decidieron ocultar el árbol con el fín de que los conquistadores desistieraan de asentarse en la isla y se fueran. No obstante, Agarfa, una joven nativa, se enamoró de un soldado andaluz, al cual le dijo donde estaba el agua, para que él y solo él bebiese y no muriese por sed. Traicionada, el soldado se lo contó a los suyos y poco después, Armiche, el Mencey bimbache, fue capturado junto a los suyos.

El árbol fue derribado por una fuerte tormeta en 1610 y en 1957 se plantó otro, para recupuerar el lugar histórico. Se piensa que el árbol era un Til, perteneciente a la familia del Laurel, de grandes proporciones. Debido a sus grandes proporciones, era capaz de recoger el agua de la niebla en cantidades suficientes como para formar una charca en su base. Dicha agua se condensaría en sus hojas y luego caería formando una charca, de la cual podría haberse cogido el agua de la que habla la leyenda.