El árbol de Garoé era un árbol adorado por los Bimbaches, los aborígenes que habitaban en la isla del Hierro, el cual cuenta con una famosa leyenda del archipilélago que, a causa de ella, hoy forma parte del reclamo turístico de la isla.
Dicha leyenda cuenta, que; el árbol Garoé, tenía la propiedad de recoger el agua de la lluvia y por ello los aborígenes lo adoraban. A la llegada de los españoles, los Bimbaches decidieron ocultar el árbol con el fín de que los conquistadores desistieraan de asentarse en la isla y se fueran. No obstante, Agarfa, una joven nativa, se enamoró de un soldado andaluz, al cual le dijo donde estaba el agua, para que él y solo él bebiese y no muriese por sed. Traicionada, el soldado se lo contó a los suyos y poco después, Armiche, el Mencey bimbache, fue capturado junto a los suyos.
El árbol fue derribado por una fuerte tormeta en 1610 y en 1957 se plantó otro, para recupuerar el lugar histórico. Se piensa que el árbol era un Til, perteneciente a la familia del Laurel, de grandes proporciones. Debido a sus grandes proporciones, era capaz de recoger el agua de la niebla en cantidades suficientes como para formar una charca en su base. Dicha agua se condensaría en sus hojas y luego caería formando una charca, de la cual podría haberse cogido el agua de la que habla la leyenda.